martes, septiembre 27, 2005

Jawohl!

Increible pero cierto. No se fue hasta conseguirlo. Tras largos meses de esfuerzo y de practica continuada del pino pepino, logró la perfección. Costaba incluso distinguirla entre los demás pinos dada su conocida aptitud para camuflarse y de integración con el medio. Tanto es asi, que incluso su manera de hablar y sus expresiones cambiaron de forma espectacular en su estancia en este planeta: Su hambre daba calambre, y nos acabó convirtiendo a todos en troncos. La frenéica actividad que desplegaba provocó en la poblacion del lugar una extraña enfermedad cuyos síntomas eran (o estaban): ansias de escalar, obsesión por la playa y ganas de comerse el mundo, entre otros. Todo esto producía en este singular personaje, un intenso cansancio. Paula

1 comentario:

Anónimo dijo...

ﻲﻺﻖﻇﻞﻱ♫שּׂפּﭭﭮﭰﭳ

aunque yo creo que no